Concurso de la Gratitud

 

GALERÍA

Cinthya Kern “TE DE LA GRATITUD – UN TÉ CON MUCHO AMOR Y CORAZÓN”. 

Este té  está inspirado en generar una atmósfera de bienestar, de conexión con lo bello y simple de la vida. Recibir en casa y compartir.

el punto de partida fue el mantel donde predominan los colores pasteles y de ahí salimos a buscar las flores para lograr armonía y un ambiente alegre.

Las servilletas batik de un rosa furioso le dan el contraste divertido haciendo juego también con las flores y aportando impacto a través del color.

La vajilla elegida para decorar es un mix entre piezas antiguas, con herencia y amor por el legado familiar combinadas con piezas nuevas con efecto acuarelado. La picardía de lo vintage mezclado con lo nuevo.

Esta mesa no es lo mismo sin la composición exagerada de almohadones en tonos aqua y arena; nos dan un espacio de confort que es fundamental para disfrutar la tarde. Infaltables las velas que le suman calidez, la luz y aromas que necesitamos para conectar con nuestros corazones.

Por último, el efecto sorpresa y divertido, se lo dan los carteles colgados de una guirnalda de luces con frases que invitamos a leer y compartir cuyos mensajes nos conectan con LA GRATITUD.

Algunos de ellos dicen:

“Agradecer nos lleva al camino de la paz”.

“La ruta de la felicidad es la gratitud”.

“Sentir gratitud y no expresarlo es como envolver un regalo y no darlo.”

 

Para cerrar, esperamos haber transmitido la belleza de esta mesa de la mano del amor. 

María Zelmira Olmedo “Mesa de la gratitud a Marizel”

Zelmira Cigorraga Picasso Cazón , para sus hallegados, Marizel, es mi abuela paterna.
Siempre de chica la observaba cómo cuidaba su jardín con sus plantas y sobretodo sus flores. Que con mucho amor cortaba y armaba los centros de mesas para cada rincón de la casa.
No hay ocasión alguna dónde la misma, no esté llena de flores.
Inspirada por su afán de estas, y con los sabios consejos de florista de antaño, decidí dedicarme al mundo de las flores.
A demás de heredar su nombre, heredé su mano verde.
Pude aprender de ella desde lo que era un oasis hasta lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer, para llegar a ser una buena florista.
Esta mesa picnic, muy orientada a estos tiempos de Covid, dónde el aire libre y la naturaleza son nuestros aliados, es en honor y en agradecimiento a ella.
Por supuesto hemos usado parte de su delicada vajilla, sus adornos y obviamente sus flores y verdes cortados de ese magnífico jardín.
Gracias querida abuela mía por dejarme aprender y despertar en mí este amor y labor por las plantas y flores.
Y cómo dice el gran escritor alemán Thomas Mann, “ Los niños contemplan para admirar y admiran para aprender y desarrollar lo que llevan por herencia”.
Te quiero y admiro.
tu nieta y tocaya,
Zelmira